“El Estado es un triangulador de platas junto a las AFP y los “family office” del país”

Por José Robredo Hormazábal.

Mediapinta conversó con Carlos Tromben, escritor nacional, oficio que combina con el periodismo, la economía y la investigación de los oscuros vericuetos de los mercados financieros. Tromben repasa de forma aguda el escenario político y social de la angosta y larga faja de tierra, destacando que “hay una tensión sistémica en la que se está jugando el futuro de Chile”.

A través del zoom nos encontramos con el escritor Carlos Tromben, periodista e investigador de los pasillos de los mercados financieros, quien a través de su obra, que pasa por la novela negra, la novela histórica y la crónica -donde destacan los títulos «Poderes Fácticos», «Huáscar», «Pescado Rabioso», o Crónica de la Economía Chilena-, revisa y analiza desde distintos ángulos un tema en común: el abuso.

“Mi abuelo, profesor de Estado» nos cuenta, «solía decir Homo homini lupus est. El hombre es un lobo para el hombre.” Luego nos explica su propuesta de trabajo y la necesidad de develar un modus operandi de la élite criolla. De esta manera, destaca que: “Hubo una captura cultural de los cuadros progresistas” y que hoy la élite «se ha ido autoreplicando a través de las universidades”.

Chile es como una suerte de país neomedieval, con su gran señor feudal que sostiene el tinglado financiero que hoy se encuentra en riesgo. ¿Qué tan al filo estamos, en realidad? 

A nivel mundial, el neoliberalismo fue ocupando las democracias occidentales y con eso se logró financiarizar las vidas de las personas; derechos básicos como la educación, la salud, las pensiones, se transformaron en flujos financieros, con su gestión tercerizada. Chile es extremista en esto, quedando en una posición muy frágil y convirtiéndose en una democracia controlada por el poder financiero, cuyo epicentro se encuentra en el sistema previsional y en las Isapres. Se privatizaron los recursos naturales estratégicos, como el agua. Y se dieron cuenta recién, con las inversiones chinas, pero no dijeron nada cuando el Estado no tenía ni un solo director en las empresas eléctricas controladas por españoles o italianos, todo entregado a la “regulación”.

Hecha la ley, hecha la trampa.

La trampa entera, si la vemos. La vulnerabilidad en lo previsional es mayúscula, porque la vejez de las personas está entregada a la utopía capitalista de que las inversiones realizadas con los fondos de pensiones puedan garantizar pensiones dignas, y eso no es así. Ni con un 3000 por ciento de rentabilidad se puede garantizar una tasa de reemplazo; no se da, simplemente, por aritmética. Los únicos que ganan son los que cobran la comisión fantasma y las propiedades espejo por sus utilidades, las que han aumentado de manera exponencial desde el gobierno de Lagos. Por eso lo aman los empresarios.

Desde Frei y Lagos, a propósito de este último, se da una danza de regulación y desregulación que sigue hasta ahora.

Es muy delicado lo que ha pasado. Hubo una captura cultural de los cuadros progresistas por parte del sistema financiero, cuando los “reguladores” pasaron a ser los “regulados”, con muy buenos sueldos en los directorios de los grupos económicos.

Pega es pega, entonces 

¡Claro! Su viajecito a Londres, su sueldo de 15 palos en Provida, y de paso le entrego plata al partido. Así se genera el circulo vicioso, cosa que pasó con los socialistas en Francia, o con los laboristas en la “city” de Londres. Así es como te captura la «polis» financiera. Revertir este escenario es de largo aliento, donde debieran cumplir un rol preponderante partidos con otra mirada, que tengan una fuerte vinculación con los territorios, con las organizaciones sociales, con las diversidades. Por eso el sistema evita que los líderes políticos sean líderes sociales, para poder tener políticos profesionales aislados del mundo popular, obrero y otros.

 

La Polis Financiera y la Casta.

Bajo tu mirada, ¿el problema sería que esta polis financiera se traga al sistema de partidos, para reemplazarlo por meros operadores políticos? 

Sí, los coopta completamente. Por eso el episodio de los “economistas transversales”, que es como los medios hegemónicos llaman a Rodrigo Valdés, Guillermo Larraín, José de Gregorio, quienes salen repetidamente en TV como economistas serios, progresistas, por sobre el bien y el mal, y todos trabajan para el sector financiero en calidad de directores de fondos de inversiones. Larraín, por ejemplo, es ex superintendente de valores y seguros, pero está inscrito como gestor de intereses especiales y nadie le pregunta eso. Lo mismo pasa con Rodrigo Valdés o José de Gregorio, quienes luego de ser parte del Banco Central partieron a ser miembros de fondos de inversión. Son lobbistas reconocidos. De parte del ente que establece la política monetaria a fondos de inversión, es impresentable.

Acá entonces hay un problema con la Estructura del Estado, que parece un enorme sistema Ponzi.

El Estado es un triangulador de platas junto a las AFP y los “family office” del país. Éstas tienen sub esquemas ponzi, que son los más riesgosos y es donde puede quedar la mansa escoba si es que se registrara una falla sistémica financiera. Estos son los bares clandestinos de esta inmensa rave de platas de los ahorrantes que van de un lado a otro.

En este mundo de Sanhattan se da la particularidad de que Piñera, en su ascenso multimillonario, le pasó máquina y abusó de las grandes fortunas del país. ¿El poder económico no le tiene una factura por pasar? 

La trenza indisoluble está conformada por Piñera, Penta (los Délano y Lavín), y Consorcio, que es el núcleo duro de todo esto. Todos los ejecutivos se formaron en Citicorp, la casa matriz del poder del presidente, y los hijos entraron a Celfin, de propiedad de Jorge Errázuriz. Es el piñerismo financiero que se está apañando. Pero es muy posible que el resto del sistema le tenga mucha pica, por ejemplo, cuando la SVS lo sancionó por la compra de acciones de LAN con información privilegiada, en sus descargos echó al agua a sus socios o ex socios, care’raja. Hay una tensión sistémica en la que se está jugando el futuro de Chile.

¿Y está algo viciada, al parecer? 

Claro. Imaginemos lo siguiente: que los escándalos financieros de esta gente se supieran y salieran a la luz, como en Italia en los 90. ¿Habría rebelión de las bases DC, PS o PPD? Los partidos políticos no son democráticos, las elecciones internas no son serias y los partidos nuevos tienen una serie de tensiones, como vemos en el Frente Amplio.

Con esto el marketing de esta república ordenada, donde todo funciona, queda en el olvido, y su casta sindicada como un “enemigo”, cosa que has ido graficando en tus libros “Santa María de Iquique”, «Huáscar» o “Crónica de la Economía chilena”. ¿Cómo es tu evaluación de la casta política-económica criolla? 

La casta se ha ido autoreplicando a través de las universidades, las cuales, en el caso de las públicas, tienen puntajes de corte altísimos, por lo que los estudiantes, por más izquierdistas que sean, terminan viniendo de la propia élite, de liceos de excelencia o de la educación particular pagada. Y si no quieren eso, se van a la UDD, que es el corazón del modelo neoliberal, o a la UAI, con su carácter liberal, para terminar en Sanhattan con su respectivo fondo de inversión. Luego se van a Londres para convertirse en representantes de fondos que licúan los fondos de pensiones. Y así funciona la maquinita.

 

Constituyente en peligro.

¿Cómo ves el proceso constituyente?

Está difícil, porque los partidos incumbentes secuestraron el proceso y pusieron las válvulas “pueblos originarios” o “independientes”; a los partidos le van a limpiar los cuadros internos para mantenerse ante la polvareda generada por las listas para participar de la Convención. En ese estado va a terminar ganando el gatopardismo 2.0, financiado nuevamente con la madre de todos los lobbys.

¿Pero ese cuadro que pintas resiste con la movilización social latente? 

Va a depender de las organizaciones sociales, de los cabros movilizados y de la represión. Hay que tener en cuenta que en Chile hay fuerzas políticas que quieren convertirse en un híbrido del régimen de Erdogan, donde la disidencia esté prohibida y perseguida. Quieren montar un cuerpo legal para aplicar “ley de fuga” y eximir de responsabilidades a los represores. Es aberrante. Esto viene desde la época de Lagos, que decía que en Chile no había represión, o de Mario Waissbluth, quien llegó a decir que la movilización era mezcla de “grupos anarquistas y narcos”. Eso es PS o PPD, el partido del orden.

Rodear la Convención, en resumen.

Sí, porque la Convención debe ser un espacio que no esté aislado de la sociedad, en donde todo el mundo social debiese estar encima; sino será un lavado de imagen de la política tradicional. Una “Transición 2”, con elementos propios de la tecnología digital de estos tiempos.